EL NOCTURNO: VIDA MÁS ALLÁ DE CHOPIN

¿Os gusta Chopin? ¿Conocéis a un señor llamado Chopin? ¡Me encanta Chopin! ¡Chopin, Chopin, Chopin, Chopin!
Disculpad este arrebato, pero es que al parecer, solo con decir la palabra “Nocturno” surge el nombre de este compositor como si fuera la única persona en toda la historia de la humanidad que ha trabajado este género, a pesar de que es un universo muy variado al que muchos compositores han aportado sus ideas.

Como mis padres, los señores Notes, me enseñaron a acabar con este tipo de monopolios, he decidido desempolvar la pipa, la lupa y el té con pastas para traeros un listado de compositores con algún nocturno en su haber. Pero antes ¿De dónde viene esto del nocturno?

Originalmente, la palabra italiana Notturno era una indicación puramente contextual. Implicaba que las piezas a las que hacía referencia, normalmente pensadas para eventos privados y con grupos no muy numerosos de músicos, debían ser tocadas de noche y tal vez al aire libre.

Estamos en el Clasicismo, a mediados del siglo XVIII y principios del XIX, una época de la música en la que triunfan los grandes géneros (la sinfonía, la sonata, el cuarteto de cuerdas…) de gran duración y normalmente construidos alrededor de estructuras muy concretas, que daban nombre a las piezas y a los movimientos de grandes obras (rondó, minueto, variaciones…). Es un momento de gran racionalidad en la música que vio crecer a enormes compositores, siendo los más conocidos Mozart, Haydn o algunos hijos de Bach, además de ver el inicio de la larga y cambiante carrera de Beethoven.

En medio de este escenario apareció el pianista irlandés John Field, que buscando otras maneras de expresarse en la música, acabó ideando un nuevo tipo de piezas, de corta duración y cuyo nombre no las vinculaba a una estructura sino a un sentimiento, al ambiente crepuscular de cuando el sol ya solo se intuye en el horizonte. Fue Field quien creó el nocturno como género.
La razón por la que probablemente no os suene su nombre es porque Field tuvo la mala suerte de inspirar a un mozuelo franco-polaco llamado Fryderyk Chopin, que cogió su invención y la llevó a otro nivel, aportándole un pianismo mucho más flexible, una mayor atmósfera, y un tratamiento más individual de sus ideas compositivas, haciendo que cada nocturno fuera un mundo único. Es la versión posChopin la que se quedará para siempre. En estos dos ejemplos se ve muy bien de qué hablo:

Field- Nocturno 5

Chopin- Nocturno Do menor

Más allá de Chopin, el único gran compositor con varios nocturnos en su catálogo es Gabriel Fauré, uno de los más criminalmente infravalorados de toda la historia. Su música es como la de Beethoven, en el sentido de que está compuesta a caballo entre dos épocas, en este caso, el final del romanticismo y el preludio del impresionismo y las vanguardias, algo que quedó mezclado en sus composiciones. Estos nocturnos son un mundo en el que merece mucho la pena entrar, y si no me creéis escuchad estas dos maravillas:

Fauré nocturno 3

Fauré nocturno 6

Tras este repaso, aquí os dejo varios nocturnos que creo que pueden darnos una idea de lo flexible y creativo que es este género:

  • Franz LisztEn Rêve
    Genio de la composición y rey indiscutible de los pianistas en su época, Liszt tuvo un talento y musicalidad que maduraron como el buen vino, lo que hizo que llegara al final de su vida con tantas obras maestras bajo el brazo como verrugas en la cara. A medida que fue envejeciendo, sus obras se alejaron cada vez más del virtuosismo que le llevó a la fama para adentrarse en sonoridades más ambiguas y etéreas. Y fíjate tú cómo son las cosas, muchas de las obras compuestas durante sus últimos años, cuando era el Maestro Yoda del pianismo mundial, son las más sobrias en lo que técnica se refiere. Una de esas obras es este breve nocturno compuesto en su último año de vida y donde vemos a un Liszt irreconocible, que nos dice lo que tiene que decir con la simplicidad de un niño.
  • Edvard Grieg – Piezas líricas op.54 (Nocturno)
    Grieg tiene una serie de composiciones para piano llamadas “Piezas líricas”, que tienen mucho en común con los nocturnos de Field o las canciones sin palabras de Mendelssohn. Son pequeñas piezas que no están sujetas a ningún elemento musical específico, pero de las cuales puedes esperar una determinada sensación o manera de estar construidas.
    El grupo de piezas líricas en el que se incluye este nocturno (Op. 54) lo compuso en un período de enfermedad en el cual realizó varias excursiones por Noruega acompañado de su amigo Julius Röntgen, a quien está dedicado. El nocturno es un reflejo de la calma y el alivio que le proporcionaban estas escapadas.
  • Ottorino Respighi – Seis piezas (Notturno)
    Salido de “La generación del 80” (del siglo XIX), formada por un grupo de músicos italianos que quiso reivindicar la cultura de su país más allá de la ópera y la pizza, Respighi fue un excelente compositor orquestal del cual su música para piano ha quedado muy olvidada, algo que es una pena, ya que consiguió llevar a este instrumento su imaginación para la orquesta. Esto se puede ver en su nocturno, cuya melodía canta alrededor de unas olas de acordes que están presentes de principio a final y que dan la sensación de que haya dos personas tocando juntas.
  • Selim PalmgrenNocturno en 3 escenas
    Como si de una pequeña sonata se tratase, el finlandés Palmgren decidió presentarnos su incursión en el género dividiendo su nocturno en tres pequeños movimientos, que acaban creando la ilusión de una pieza con tres partes contrastantes. Una jugada que le permite construir la pieza de una manera mucho más libre y basada en la atmósfera de cada parte en vez de ceñirse a alguna de las estructuras características para este tipo de piezas.
  • Fred Hersch –  Nocturne for left hand alone
    Hubo un momento en la historia de la música en la que no era raro que los músicos modernos y los clásicos estuvieran picados. Por suerte, los músicos de ahora ya no están por tonterías (bueno, la mayoría) y expresan su admiración por el género “contrario”. De hecho, en mi anterior artículo (https://sostenido11.institutomusicaonline.com/2020/10/23/ludwig-van-beethoven-agujas-en-un-interminable-pajar/)  podíamos ver a Billy Joel idolatrando a Beethoven.
    En el mundo del jazz, han sido muchas las leyendas que no solo han mostrado admiración hacia la música clásica sino que la han integrado en su carrera, como Keith Jarret, Bill Evans, Nina Simone o el propio Fred Hersch; que cuenta con varias composiciones clásicas, como este nocturno.
    A pesar de que en su sonido se puede entrever algún atisbo del jazz, este nocturno funciona perfectamente como una obra totalmente independiente del mundo del que viene Hersch y se podría incluir sin problema en la gran tradición de los nocturnos, probando así la versatilidad de uno de los pianistas más dotados del jazz moderno (o del jazz a secas, si usted me lo permite).
  • Benjamin BrittenNight piece
    Una pieza con un concepto muy ingenioso. Tiene el desarrollo característico de los nocturnos, pero en vez de estar formado por bloques claramente delimitados, nos presenta una atmósfera contemplativa, como una meditación, en la que aparece una nueva idea que se va volviendo más ansiosa, agresiva y disonante, llegando a un momento de incertidumbre. Al volver la meditación, podemos escuchar las dos ideas conviviendo en armonía. Otra interesante obra en el corpus del siempre original Britten, que consigue aglutinar sonidos desde el romanticismo hasta la contemporaneidad. 
  • Martha von Sabinin – 11 piezas de salón (Nocturno)
    Martha von Sabinin fue una destacada pianista de su época, que tuvo una intensa actividad musical. Fue alumna de Clara Schumann y protegida de Franz Liszt, fundó un pequeño coro privado, empezó una carrera como concertista y acabó de profesora privada de Maria Alexandrovna, hija del Zar Alejandro II. Poco os puedo contar de su música, ya que en nuestros días es una figura prácticamente olvidada, pero por suerte un héroe anónimo de YouTube ha realizado la única grabación que he encontrado de una pieza suya, que ha resultado ser este nocturno.
  • Lili BoulangerNocturne pour violon et piano
    Una joya más en la tristemente breve obra de Lili Boulanger, que murió en 1918 a los 25 años. Con el tiempo, ha sido su hermana Nadia la que ha alcanzado mayor fama debido a que fue una figura pedagógica importantísima, pero Lili apuntaba maneras con la composición, y es que a través de piezas como este nocturno, que compuso en 2 días cuando tenía 18 años (yo a esa edad necesitaba más tiempo para hacer una redacción estúpida), podemos ver a una chica joven escribiendo con la madurez de una mujer completamente formada, a pesar de que a esa edad ni siquiera había empezado a estudiar música de manera académica.
  • Ennio MorriconeNocturne with no moon
    Las bandas sonoras no siempre aguantan una escucha sin las imágenes a las que sirven, aunque esto es algo que no influye en nada en su calidad. Eso sí, cuando la música sigue teniendo sentido sin la película, pues mejor para nosotros. Ese es el caso de esta miniatura de Morricone, que se sale de lo que normalmente esperaríamos de él para darnos una particular visión del nocturno, que se podría colar en una sala de conciertos sin que nadie se diera cuenta.
  • Arnold Schoenberg
    Al ver este nombre, más de uno habrá pensado “NO POR FAVOR, que el artículo me estaba gustando”, y es que Arnold Schoenberg es famoso por ser el mayor impulsor de la música atonal, de difícil escucha para el que no sepa de qué va la cosa. Lo que se debería predicar más es que Schoenberg era una enciclopedia viviente de teoría musical, algo que dejó claro en sus obras tempranas, como este nocturno compuesto a los 22 años, que resulta un contraste total con la música por la que sería conocido algo más tarde.

La parte más dolorosa de escribir este artículo ha sido sin duda la de tener que rechazar una infinidad de nocturnos maravillosos para que este artículo no se me fuera de las manos, aunque si os habéis quedado con ganas de más podéis ir a la lista de Spotify que tenéis abajo, donde he recopilado una gran cantidad de música para que podáis seguir descubriendo cosas nuevas, algo que os animo que hagáis con ansias y con la mente abierta.
No debemos caer en el error de querer comparar el estilo de un compositor, por muy querido que sea, con el de otro porque somos nosotros los que salimos más perjudicados. De hecho, esta es una de las mayores injusticias hacia el pobre John Field o incluso Fauré hasta cierto punto, que es escuchar su música queriendo que suenen a Chopin. A nadie se le ocurriría criticar a Chopin por no ser Fauré, a Fauré por no ser cualquiera de los compositores listados arriba, o a Milhouse van Houten por no ser Bart Simpson. Pobre Milhouse, siempre me ha parecido simpático…

Otras investigaciones de Sherlock Notes:

Author: Rafa Roca

Barcelona, 1.996. Titulado superior de piano clásico en el Conservatorio del Liceo. Siento un hambre voraz por todo tipo de música, que me ha llevado a realizar proyectos en varios ámbitos tanto de la música clásica como de la moderna, entre los que se incluyen varios recitales de piano solo, actividad docente, una actuación en el Salón del Manga, la creación del grupo Porbou o incluso un pequeño dúo con Chick Corea. Tengo un especial cariño a la música desconocida o infravalorada, que siempre intento dar a conocer ya sea programándola en mis conciertos, haciendo difusión en mis clases o con los artículos que podéis leer en este blog.

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