Betty Davis, reina del funk, de Philip Cox (2017)

Betty Davis: The say I’m different

Betty Davis es una cantante de una importancia capital en espera de recuperar el lugar que le corresponde en la historia de la música. Su nombre está ausente en muchas de las ocasiones en que se nombra a los artistas más destacados del funk, y este documental busca poner las cosas en su sitio.

Betty Davis tuvo una trayectoria fulgurante, con unas apariciones en vivo salvajes que la mostraban como una mujer empoderada con una presencia escénica continuadora del mejor Hendrix y desde luego, inhabitual en el mundo pop mainstream (en el mundo del blues, la tradición de mujeres potentes era larga y ella no sería ajena ).

Sus letras eran totalmente desinhibidas, ajenas a complejos o prejuicios y en las que reclamaba el centro de acción tanto en el sexo como en las relaciones de pareja.

Y entonces, cuando parecía que se iba a comer el mundo apareció Miles Davis el músico simbiótico –o parasitario según versiones- por excelencia para extraer de ella toda la energía y aspectos musicales necesarios para su renovación.

Es aquí donde la injusticia se hace flagrante. Un servidor ha escuchado la génesis del Bitches Brew de Miles mil veces y en ninguna de ellas se hace mención de la importancia de Betty Davis en ese cambio de rumbo de su carrera.

El Miles de entonces era todavía el típico jazzero encorbatado, elegante y sobrio al cual puso a la moda la joven Betty que lo vistió con las camisas, pantalones y grandes gafas modernas que luciría a partir de entonces además de introducirlo en un montón de música que él no conocía y que incorporó de manera definitiva.

Después, los problemas entre la pareja -Miles era una persona altamente conflictiva en todo tipo de relaciones- que acabaron con el abandono por parte de Betty -ojo al detalle, la jovencita dejando “al gran Miles”-. ¿Qué sucedió entonces y por qué Betty no retomó la carrera? Son cuestiones que siguen ahí -y que en realidad el documental tampoco responde- y a las que no será fácil tener acceso ya que el retiro es total.

Lo que no resulta difícil intuir, es lo cuesta arriba que sería para ella estar al frente de una banda de hombres -años 70 de obvio machismo en la escena musical-, aguantando las críticas que caían de todos los sitios por su conducta “indecente” y sobre todo, intuimos que se cansaría de pelearse con los magnates del negocio, managers, productores y directivos que seguro que ponían trabas en su trabajo persiguiendo una Betty más dócil.

En resumen, se trata de un documental imprescindible para entender un momento de la historia de la música y para reconocer el trabajo de una artista independiente, arriesgada y muy personal.

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Author: Jorge de la Torre Sanz

Director del Instituto de Música Online. Pianista, Compositor y Director Musical.

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