Sobre Phantom of the Paradise

¿Sabías que…

hay un musical altamente bizarro en el que su director, Brian de Palma, mete en una batidora El Fantasma de la ÓperaEl retrato de Dorian GrayFausto y, en mi opinión, muy posiblemente Muchachada Nui? Agárrate, que vienen curvas. Hemos visto The Phantom of the Paradise.

Nuestro protagonista, Winslow Leach, es un compositor talentoso, pero con pocas habilidades para el marketing. Presenta su obra maestra, una ópera inspirada en Fausto, en una audición para el villano Swan (Paul Williams, compositor de la banda sonora y empresario musical en la vida real), un poderoso magnate de la industria discográfica cuyos esbirros dan asquete fino y que está buscando carne fresca (…) para la inauguración de su nuevo teatro, Paradise. Swan ve el potencial de la obra y se la roba, consiguiendo además que Winslow ingrese en prisión con sus tejemanejes. Este consigue escapar, pero su rostro queda completamente desfigurado: entran dientes plateados grimosos y máscara chungo-futurista. El antihéroe pone entonces sus habilidades musicales al servicio de Swan para, en realidad, sabotear la inauguración del teatro y conseguir su venganza.

Chanante Fausto vibes: 

Estética de musical camp y de ciencia-ficción, tonos futuristas, grandilocuencia hortera e irónica (espero), zooms rápidos de lo más forzado y estrambótico que yo haya visto y, sobre todo, unos sintetizadores que harían estremecer a los Europe. Se supone, creemos, se conoce que esto va de música, concretamente de un músico, y que es una especie de retrato/parodia/crítica de la industria musical y de cómo los omnipotentes productores pueden hacer y deshacer con los talentos artísticos lo que les plazca, o la terrible dictadura que puede suponer la fama, o cómo un/a artista de talento puede convertirse en un monstruo al alcanzar la gloria mundial, o «introduzca su agravio aquí».

Sin ánimo de meter ningún destripe, nada sale como imaginas, y el clímax es un barullo rimbombante que demuestra que, en última instancia, la película adolece de no tener del todo claro qué es y qué quiere ser. Buena parte de la crítica consideró que de Palma se lio a parodiar demasiadas cosas (que si los ya mencionados mitos, que si la industria del rock, que si los musicales rock, que si el rock en sí, que si las pelis de terror…), con lo que el filme queda en una acumulación de referencias que sólo tienen sentido en cuanto que señalan otras cosas. Sin embargo, como todo, tiene su público y su culto, y, de hecho, la estética futurista que adquiere el protagonista sirvió de inspiración para artistas venideros, como Daft Punk. Sí, los que también ocultan su rostro bajo un casco futurista.

Tras pasarme la totalidad de la película incapaz de decidir si esto era totalmente de coña o no, me quedé con que me reí bastante y que algunas canciones tienen algo que ofrecer. Judge for yourselves… si os atrevéis.

Author: Milena

Girona, 1985. Escribo sobre música y cultura, traduzco y enseño. Me apasionan el soul y la música negra, el rocanrol, los clásicos y los musicales de serie B, entre otros vicios. Inclinación severa hacia lo pintoresco, la purpurina y el chascarrillo.

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