Lost themes, de John Carpenter


DISCO DEL MES. NOVIEMBRE 2021

En el mundo del cine, han sido muchos los directores que han destacado por ser fans acérrimos de la música, llevando su pasión a las bandas sonoras de sus películas. Se trata de directores como Terrence Malick, Martin Scorsese, Quentin Tarantino, Woody Allen, Stanley Kubrick… Y precisamente la recomendación que os voy a hacer hoy lleva la autoría de un director que llevó su pasión por la música al siguiente nivel, hasta el punto de abandonar su carrera cinematográfica para dedicarse por completo a publicar álbumes y dar conciertos.

La carrera de John Carpenter es tan brillante como injusta, por unos cuantos motivos. Su voz ha sido de las más influyentes en la estética ahora asociada a la década de los 70 y especialmente los 80, y sus logros conforman una lisa bastante larga:
Muchos de sus personajes y argumentos se han vuelto icónicos y han influido a una gran cantidad de creadores, ha sido un artista con una facilidad asombrosa para crear atmósferas cautivadoras incluso en sus obras más mediocres, como trabajador ha resultado muy rentable (a la larga) ya que ha convertido películas de bajo presupuesto en grandes hits, consiguió convertir su nombre en una marca…

A pesar de todas estas virtudes, no han sido pocos los disgustos que este oficio le ha deparado al pobre Carpenter. Si echamos la vista atrás veremos que la mayoría de las que ahora se consideran sus mejores películas han sido fracasos de crítica, taquilla o público; cuando no todo junto. Esto, unido a las dificultades que hay en los rodajes de las producciones de serie B y un último tramo de su carrera de una calidad bastante discutible, hizo que se acabara retirando del cine a principios de siglo.

Sin embargo, no fue esta una retirada total del arte. Su padre era músico y profesor universitario, con lo que Carpenter convirtió a la música en su afición desde pequeño. Dicha afición le permitió luego crear sus propias bandas sonoras, muchas de ellas en colaboración con el técnico Alan Howarth, regalándonos así un buen puñado de temas memorables. Una vez abandonó la dirección, Carpenter decidió dedicarse a tiempo completo a la música, rodeándose de familiares y llevándoselos de aquí a allá para dar conciertos.

 “Lost themes”, el álbum que os recomiendo este mes, es el resultado de todas estas experiencias y el primer álbum de estudio de Carpenter, con el que en 2015 oficializó su viraje al mundo musical. Construido a partir de unas improvisaciones que grabó con su hijo, este proyecto gira en torno al concepto de que los temas grabados sean “bandas sonoras sin películas”, pequeñas escenas musicales que te metan dentro de un escenario o atmósfera imaginarios. Como no podía ser de otra manera, abundan los sintetizadores y sonidos retro tan conocidos por el autor, adentrándose en ese subgénero de la música electrónica llamado Synthwave, que trae a la época moderna los sonidos y estética de los 80, dándoles un lavado de cara con las sofisticadas técnicas de producción contemporáneas.

 Desde el primer tema podemos observar que la intuición musical de Carpenter sigue en la misma buena forma que en sus mejores épocas fílmicas, y es que no nos costaría nada imaginar “Vortex” durante los créditos iniciales de películas como “Asalto a la comisaría del distrito 13” o “Rescate en Nueva York”.

“Obsidian” es una rara avis viniendo de Carpenter, ya que él mismo definió sus bandas sonoras como “Wallpaper” (papel de pared) en el sentido de que es una música existente simplemente para sonar de fondo, sin leitmotifs o grandes desarrollos que le hagan tomar protagonismo. Sin embargo, para este track sí que decidió apostar por una estructura más ambiciosa, que a lo largo de sus 8 minutos y medio nos va presentando diferentes secciones cada una con un diseño sonoro y unos temas específicos, convirtiéndola en un segmento singular del álbum.

La sección intermedia es una buena muestra de la capacidad de Carpenter para capturar atmósferas y la esencia de lo que quiere transmitir, como ya demostró en la infravalorada “En la boca del miedo”, considerada por muchos la mejor película sobre Lovecraft a pesar de que no adapta ninguna de sus historias ni el autor es nombrado en ningún momento. Otro tema que destacaría por su particular sonido es “Wraith”, que tal vez posea la producción más contemporánea de todas las grabaciones del álbum. Escucharlo con altavoces o unos buenos cascos hará que nos demos cuenta de la cantidad de estímulos que nos ofrece su cuidado sonido.

Tal vez consideraría a “Purgatory” el punto más flaco del álbum, siendo un tema un poco blandengue en el que tenemos la sensación de escuchar a Carpenter perdido en su teclado, acertando acordes “a ver qué suena”. La incomodidad de este track se disipa completamente con “Night”, el cierre del álbum y una muestra de sonido Carpenter clasicorro. Aunque por intensidad puede resultar un poco anticlimático, funciona muy bien como final del viaje, actuando como la música que suena sobre unos créditos finales, mientras sales de la sala de cine en la que has visto su última película.

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Author: Rafa Roca

Barcelona, 1.996. Titulado superior de piano clásico en el Conservatorio del Liceo. Siento un hambre voraz por todo tipo de música, que me ha llevado a realizar proyectos en varios ámbitos tanto de la música clásica como de la moderna, entre los que se incluyen varios recitales de piano solo, actividad docente, una actuación en el Salón del Manga, la creación del grupo Porbou o incluso un pequeño dúo con Chick Corea. Tengo un especial cariño a la música desconocida o infravalorada, que siempre intento dar a conocer ya sea programándola en mis conciertos, haciendo difusión en mis clases o con los artículos que podéis leer en este blog.

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