White album, de The Beatles (1968)

DISCO DEL MES. ENERO 2022

¡Feliz Día Internacional de The Beatles! Hace un año creamos un cuestionario para comprobar cuántos verdaderos sabedores de datos —algunos importantes; otros, morralla; otros, pura invención— había entre el público lector y cosmonauta del Instituto de Música Online. Hoy, en nuestro Disco del Mes, entramos a desgranar uno de los álbumes más extraños, eclécticos e incomprendidos del cuarteto de Liverpool: The Beatles o, como se lo conoce popularmente: el disco blanco.

Back in the U.S.S.R.

Lanzado en noviembre de 1968 por su sello discográfico (Apple), éste es el único disco doble que sacaron. Su portada, en blanco riguroso, únicamente ofrece un membrete en relieve donde se lee “The Beatles”, en contraste con el llamativo y colorido collage que fue (legendaria) portada de álbumes anteriores, especialmente el Sgt. Pepper’s, que fue, en muchos aspectos, un auténtico hito de la cultura popular de la década (¡del siglo! ¡de la historia! ¡#${@!). El disco blanco contiene mucha variedad estilística (habitual acaso ahora, pero no entonces) y una visión fragmentaria de escribir y juntar canciones. Por ello, fue un disco apreciado por muchos, pero también criticado e incomprendido, con muchos temas, algunos considerados menores, una mezcolanza con muchos géneros y una cierta sensación de deriva a ratos, si se quiere, pero lleno de aciertos y canciones memorables y hermosas.

Hubo quien les afeó que las canciones satíricas o menos serias eran irrelevantes, y también que en un ambiente tan cargado como el de esos años el disco resultaba demasiado apolítico. Esto, con el tiempo, se ha demostrado no ser cierto, dado el probado compromiso que tuvieron especialmente John Lennon y George Harrison. Otra cosa que se destacó entonces, y que es uno de los aspectos más importantes del álbum, es que la producción desnuda y el sonido más depurado y carente de recursos de gran efecto y espectáculo (como en producciones previas) permitían dejar espacio para el lucimiento de las habilidades compositivas de nuestros héroes.

Muchas de las canciones del disco blanco fueron escritas en la India, durante el retiro de meditación trascendental que hicieron allí. Ya en el estudio, empezaron a surgir las discusiones: algunas por diferencias creativas; otras, por tensiones personales y rifirrafes de egos. Hubo plantones de miembros del equipo y del mal rollo Ringo dejó el grupo brevemente. Por desgracia, las cosas no mejorarían demasiado entre ellos y las tensiones llevarían paulatinamente a la amarga separación del grupo en el año siguiente. Con todo, la estancia en la India fue compositivamente fructífera para todos, especialmente para George Harrison, que empezó a demostrar su evolución, madurez y prolificidad como autor con canciones enormes, como While My Guitar Gently Weeps.

Por su parte, Lennon afirmó que en ese período escribió algunas de sus mejores canciones. Aunque realmente el grosor en número lo lleva McCartney y hay una presencia fuerte de Harrison, las aportaciones compuestas por Lennon son de las mejores del disco, como la hermosa Dear Prudence, Sexy Sadie o el trance de Happiness is a Warm Gun. Hay canciones simpáticas, pero menores, como Ob-la-di Ob-la-da, alguna pastilla psicotrópica como Wild Honey Pie (aunque los Pixies la versionaron, lo cual le da su caché), escarceos heavies como Helter Skelter, entradas de diario tristes como I’m So Tired o cuentos del lejano oeste como Rocky Raccoon.

Esa búsqueda de “pureza”, por así decirlo, fue destacada como una apuesta de principio que afectaba al conjunto del disco, empezando por la propia portada. A pesar de que sin duda el disco contiene numerosos estilos, cada tema es fiel y está “puramente” dentro de su propio género. También fue tildado de aburrido, repleto de canciones mediocres y demasiado pastiche como para ser tomado en serio. Es interesante porque los Beatles casi siempre gozaron de mucho predicamento entre la crítica (ya no digamos el público) por la envergadura de sus aportaciones a la cultura y al arte. Con The Beatles sí hubo quien siguió encumbrando su creación como una obra posmoderna, vanguardista, abridora de puertas, etcétera. Pero eran tiempos complejos: se acercaba el fin de la década y, con ello, debido también a una tensión social y política que por supuesto afectaba en todo a la población, tenía lugar una pérdida de la inocencia. Con todo, pasado el tiempo, este álbum está considerado uno de los más interesantes del grupo y uno de los mejores de la historia del rock. Está en cada uno decidirlo por sí mismo.

Las letras también dieron mucho que hablar. Hubo quien vio pruebas de que los Beatles formaban parte de un complot comunista para lavarle el cerebro a la juventud. También hacen referencia a obras anteriores, como cuando John Lennon canta que “the walrus was Paul” en Glass Onion, haciendo referencia a la canción I Am The Walrus, del “Magical Mystery Tour”. La New Left estadounidense fue muy dura con Lennon por la blandeza de Revolution, donde decía que con él no contaran, y que todo iba a estar bien (“don’t you know it’s gonna be alright”) pero, por otro lado, también hubo quien opinó, por un tecnicismo de las preposiciones, que estaba apoyando la acción radical violenta. El peor caso de flipamiento con letras fue sin duda el de Charles Manson, que aducía que tenían mensajes apocalípticos, y así se lo hacía creer a sus (¿)adeptos(¿). También corría el rumor de que, si ponías Helter Skelter al revés, sonaba un mensaje satánico.

Si te gustan los Beatles amables y suaves, tienes perlas como Dear Prudence, Mother Nature’s Son, I Will o la que cierra el disco, la balada orquestal de Ringo Good night. Si te gustan los Beatles roqueros, tienes des de Back In the U.S.S.R. hasta Yer Blues, Why Don’t We Do It In The Road o Birthday. Si te gustan los Beatles experimentales y fuera de marco tienes Wild Honey Pie, savoy Truffle, Happiness is a Warm Gun o The Continuing Story of Bungalow Bill. Si quieres los estribillos pegadizos y sonreír tontamente tienes Ob-la-di Ob-la-da o Don’t Pass Me By. Si quieres los Beatles memorables y legendarios tienes While My Guitar Gently Weeps o una favorita personal, Sexy Sadie. Es decir, está todo lo que eran, que era mucho, y eso puede no ser gusto de todo el mundo, sobre todo si prefieres acercarte a un disco sea una unidad estrictamente coherente en concepto, sentido y sonoridad. Pero si no, este disco es un verdadero viaje, con sus idas, sus venidas, sus derivas, sus altibajos y momentos para llevar en el recuerdo siempre.

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Author: Milena

Girona, 1985. Escribo sobre música y cultura, traduzco y enseño. Me apasionan el soul y la música negra, el rocanrol, los clásicos y los musicales de serie B, entre otros vicios. Inclinación severa hacia lo pintoresco, la purpurina y el chascarrillo.

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