Sobre bandas portuguesas

SABÍAS QUE…

… en nuestro querido país vecino, y no me refiero a Francia (por lo de querido), hay una escena de música alternativa sumamente interesante de la que aquí no sabemos prácticamente nada?

Sí, apreciada lectoría, Portugal es más que fado, del mismo modo que si alguien dijera «España es más que flamenco» arquearíamos las cejas hasta descubrir músculos nuevos, dada la absoluta y necia obviedad mayúscula que es hacer una afirmación así. Pues bien, la analogía me vale para Portugal, un país rico en paisaje, en comida, en patrimonio, en amigabilidad, en un idioma maravilloso y desde luego en música. Hoy traemos tres grupos lusos que es obligatorio incorporar a las vidas de ustedes.

Deolinda es una de las bandas portuguesas de más renombre y tradición reciente. En su mezcla de pop con referencias a la tradicional lusófona (pero no sólo de Portugal), con la hermosa voz de Ana Bacalhau, la limpia sencillez de sus canciones y siempre ciertos toques de humor, escuchar sus discos siempre te deje una sonrisa placentera en el semblante.

Mal por Mal:

Dead Combo es un dúo imprescindible para acercarse al sonido más interesante de Lisboa y Portugal. Su mezcla instrumental y especiada de músicas toma elementos de raíz latinoamericana, fado, música africana, blues y sonidos transfronterizos a medio camino entre Tarantino y Sergio Leone (o, mejor dicho en este caso, Ennio Morricone). A lo largo de su trayectoria (hace poco falleció uno de los dos y el proyecto se cerró, inevitablemente) colaboraron con Marc Ribbot o Mark Lanegan, que cantó en su disco Odeon Hotel. Adentrar el oído en estos paisajes con Dead Combo es una verdadera delicia.

Lisboa Mulata

Conan Osíris es, con ese nombre, algo que tiene mucho dorado garantizado. Esta especie de Rosalío luso, con sus bases electrónicas, su voz especial y sus sonidos arabizantes, tiene siempre una imagen muy original y un semblante muy intenso que nunca sabes si es en serio o no, sobre todo teniendo en cuenta su indumentaria y puesta en escena. Representó a Portugal en Eurovisión en 2019 con una canción llamada Telemóveis (teléfonos móviles, vaya), pero mi canción estrella es un alegato contra la dictadura de los cuerpos perfectos, que no podía tener otro nombre que el suyo:

Celulitite:

A Naifa, siendo quizás la apuesta más minoritaria, es la más cercana a las tradiciones musicales vinculadas con el fado. La banda, que nació en 2004, hace una elegante mezcla entre el fado y un pop-rock que suena al buen indie de finales de los 90: honesto y dolorido. El título no puede ser más representativo del spleen portugués…

Esta depressão que me anima:

No dejes de bucear por las aguas del Tejo y el Douro, y descubrirás con muy grata sorpresa sonidos y canciones que te sonarán cercanas y a la vez nuevas. ¡Menos mal que nos queda Portugal!

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Author: Milena

Girona, 1985. Escribo sobre música y cultura, traduzco y enseño. Me apasionan el soul y la música negra, el rocanrol, los clásicos y los musicales de serie B, entre otros vicios. Inclinación severa hacia lo pintoresco, la purpurina y el chascarrillo.

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