ITALIA… ES OTRO CANTAR

Ma… cosa succede?  

Pues mira, ya no hay forma de explicárselo. Para mí que solo nos queda la música.

Más allá de lo mediático, más allá de Eros Ramazzoti, Laura Pausini y Nek, más allá de lo salido en las urnas, en Italia surgió una escena punk rock a finales de los 80 como respuesta a la inquietud política y cultural de artistas jóvenes que se apartaban del sonido comercial y pop. 

En 1982 se forma en Berlín el grupo CCCP, referencia directa a la URSS por sus siglas en cirílico. El grupo daría prácticamente inicio a esa hornada y sentaría las bases de lo que tocaron la mayoría de bandas no comerciales del país en los noventa. CCCP se autodefinían como un grupo de música melódica emiliana (por la región de origen de sus fundadores, Reggio Emilia) y de punk filosoviético (quién lo diría). El guitarrista Massimo Zamboni y el cantante Giovanni Lindo Ferretti le añadieron un segundo nombre, Fedeli alla linea (fieles a la línea), conmemorando un local que solían frecuentar en Berlín. 

Entre su primer single, Ortodossia, lanzado en el 84, y su disolución en 1990 (coincidiendo, precisamente, con la caída del muro), CCCP-Fedeli alla linea editaron cuatro discos de estudio, que siguen siendo fundamentales en la construcción del punk rock y el new wave de Italia: Affinità-divergenze, Socialismo e barbarie, Canzoni preghiere danze del II millenio – Sezione Europa y Epica Etica Etnica Pathos

En esta versión en directo de uno de sus éxitos, Curami, tenemos al líder, perfectamente ataviado con su uniforme de anarquista estudiante de 4º de Filosofía que frecuenta todos los ateneos, y hablando de ateneos, su amiga, la diosa Atenea, también hace acto de presencia. Pero, fuera de bromas: aquí hay arte performático serio. ¡Ay! La era pre-Internet. Por cierto, igual será verdad que Italia necesita una cura, con lo que se le viene encima.

Llegada la década de los 90, y haciendo honor a esa escena de La Vida de Brian (¡disidente!), una escisión en el corazón de CCCP hizo que algunos miembros formaran un grupo “hermano” en 1992: Consorzio Suonatori Independente (CSI). 

In viaggio:

De esa tierra abonada por tanto happening y tanta cresta surgieron grupos importantes que catapultaron el sonido noise y progresivo de mediados de los noventa, como Marlene Kuntz y Afterhours. A pesar de tener sonidos cercanos a grupos estadounidenses que marcaban el compás del género, como Sonic Youth, los Kuntz no dejaron de tener una profundidad lírica y melódica que caminaba de la mano con el folk y el género cantautoril, no por eso dejando de experimentar con el grunge y el indie. Desde su disco de debut, Catartica (1994) hasta nuestros días, ya que siguen en activo, han editado diez álbumes, además de varios discos en directo y singles. 

Nuotando nell’aria (o ese sonido y esos videoclips de los 90 que, treinta años después, dan una ternura y una nostalgia tremendas a millennials viejuners como yo):

La cantante y compositora Cristina Donà es la única artista italiana hasta la fecha que ha sido invitada a participar en el Meltdown Festival de Londres en la edición de 2001, a cargo de Robert Wyatt, batería del grupo de art rock Soft Machine. La trayectoria de la Donà empezó también a principios de los 90, cantando con Afterhours; de hecho, entabló una fructífera amistad con su líder, Manuel Agnelli, que produjo sus dos primeros discos. Su música aúna introspección, conciencia social e ironía; una voz muy especial a tener en cuenta. 

Settembre, ese mes:  

No podemos olvidarnos de Vinicio Capossela, el Tom Waits italiano, bardo achuchable y barbudo, amante de los sombreros, el cabaret, la nocturnidad, una lírica compleja y cabe suponer que las camisas estampadas. Ha editado diez álbumes de estudio, con nombres tan majos como Canzoni a manovella; Marinei, profeti e balene o el último que sacó, en 2019: Ballate per uomini e bestie. Su sonido atmosférico de “náufrago metropolitano”, sus letras, que le han granjeado comparaciones con Bukowski o Louis-Ferdinand Céline, y su puesta en escena le han convertido en uno de los nombres señeros del underground europeo. 

All’una e trentacinque circa, tema de su disco de debut homónimo (1990), en directo, a mamporros con el piano que da gusto:

Por último, ya simplemente nos queda mirar un poco al infinito, recordar con nostalgia un tiempo (aparentemente) más sencillo y preguntarnos: ¿qué nos aconsejaría Raffaella? 

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Author: Milena

Girona, 1985. Escribo sobre música y cultura, traduzco y enseño. Me apasionan el soul y la música negra, el rocanrol, los clásicos y los musicales de serie B, entre otros vicios. Inclinación severa hacia lo pintoresco, la purpurina y el chascarrillo.

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